
La española Laura Calonge, directora de Médicos sin Fronteras de Argentina, habla sobre perfiles y competencias
En los tiempos en que Hipócrates y luego Galeno comenzaron a realizar las primeras prácticas médicas, que fueron los fundamentos de la medicina moderna, el mundo era totalmente distinto del actual. Sin embargo, ya tenían una concepción ética de la práctica médica. Una de sus premisas, reformulada e incorporada actualmente en el juramento que se realiza en la Facultad de Medicina de la UBA, es "no permitir jamás que entre el deber y el enfermo se interpongan consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, de partido o de clase".
Médicos Sin Fronteras (MSF) es la organización médica de ayuda humanitaria más grande del mundo y el lugar donde todos los profesionales, médicos o no, llevan adelante esta máxima sin importar el contexto en el cual se encuentren. Así fue como, a fines del año pasado, la enfermera argentina Pilar Bauzá Moreno vivió una situación extrema al sufrir un secuestro en Somalia. Fue sólo un susto, pero el riesgo siempre está latente.
Conflictos armados, catástrofes de origen natural, epidemias, situaciones de exclusión, entre otras, forman el terreno hacia el que 4000 profesionales de diferentes nacionalidades se dirigen, apoyados por 20.000 colaboradores que trabajan diariamente en su propio país. ¿Cómo empezó la organización? La guerra de secesión de Biafra, en Nigeria, y las inundaciones que se produjeron en Paquistán Oriental, actual Bangladesh, fueron el detonante para que dos grupos de médicos reunidos en Francia en 1971 dieran comienzo a MSF.
Laura Calonge, directora de MSF Argentina, comenzó en la organización como enfermera. Después trabajó en la sede de Suiza. "Allí me di cuenta de que la gestión de recursos humanos en una organización humanitaria que me gustaba mucho. Estuve estudiando en Ginebra durante un año y obtuve un certificado de gestión de personal. Como enfermera, también hice cursos para tratar a enfermos críticos", aseguró.
"No es lo mismo trabajar en una empresa que en una organización de acción humanitaria porque hay algo que va más allá de la competencia profesional. En principio, la capacidad de escuchar. También hay una vocación humanitaria. Dar una parte de uno, aunque uno también reciba mucho. Porque no somos para nada héroes al ciento por ciento."
-¿Conocer el terreno de conflicto fue favorable para su puesto actual?
-Sí, es muy importante para la gente del departamento de Recursos Humanos tener este conocimiento. Es muy difícil, cuando uno no ha estado, hacerse una idea de lo que es. Se puede explicar, pero tenés que ir y vivirlo.
-¿En qué momento decidió trabajar en MSF?
-En Europa hay una tradición humanitaria y el trabajo de las ONG es muy conocido. Ya durante mis estudios pensaba que quería dedicarme a eso y realizar esta experiencia. En un momento decidí que era un buen momento para comenzar, ya que no tenía compromisos familiares y había terminado los estudios que quería hacer. Me acerqué a MSF, me reclutaron y empecé.
-¿Qué profesionales necesita MSF?
-Al llamarnos Médicos Sin Fronteras todo el mundo piensa que solamente hay médicos. Ahora si a un médico lo dejás solo en medio del Darfur para trabajar no va a poder. MSF divide a su gente en dos grupos: los profesionales sanitarios y los no sanitarios. Los últimos son todas las personas que se ocupan de que los sanitarios puedan llegar al terreno y hacer su trabajo sin tener que preocuparse por nada. Estos dos grupos de profesiones son complementarios. Dentro de los no sanitarios están los logistas, que se ocupan del transporte, los insumos, de que todo el personal tenga casa, coche, por ejemplo. Otro perfil es el administrativo. Ellos se encargan de gestionar todas las cuentas. MSF se caracteriza por ser una organización que tiene en sus principios y en el manejo interno todo un sistema de rendición de cuentas transparente para los donantes, que son los que sostienen nuestra intervención. Además, se encargan de todo el tema contractual de los recursos locales, porque a pesar de estar en contextos complicados, MSF se asegura de que las cargas sociales estén en orden y de que todo el mundo esté asegurado. En la parte sanitaria, depende del contexto donde estén, son cirujanos, ginecólogos, obstetras, enfermeras, técnicos de laboratorio, psicólogos, etcétera.
-¿Cómo es la postulación?
-Hay que presentar el CV y escribir una carta que exprese por qué se quiere trabajar en MSF. Esto se envía a la página http://www.msf.org.ar/ . Además, hay un formulario para completar. Después, siempre nos contactamos con los postulantes, sea cual fuere la respuesta.
-¿Qué requisitos se necesitan para postularse para un puesto?
-Hay que tener una experiencia profesional mínima de dos años relacionada con lo que se va a realizar en el terreno. Por ejemplo, el médico que tiene una especialidad tiene una base de experiencia profesional. En el caso de las enfermeras, tienen que tener experiencia hospitalaria o haber trabajado con enfermos de sida.
-La residencia de los médicos, ¿es válida?
-Sí.
-¿Hay más condiciones?
-Necesitan saber idiomas: inglés o francés. Se los evalúa con tests oral y escrito. También, tener disponibilidad mínima de un año para ir al terreno solo, sin acompañantes. Pero lo más importante son los aspectos de personalidad y de actitudes humanas para trabajar en equipo.
-¿Cómo evalúan un perfil?
A través de una entrevista personal y luego con una consultora de recursos humanos, y con una psicóloga. Así evaluamos el perfil, la madurez. En el terreno hay que tomar decisiones y ser responsable de muchas cosas rápidamente. También desde la parte emocional, a pesar de que uno no esta nunca preparado, hay que saber cuáles son las motivaciones y cómo se vive emocionalmente este tipo de experiencias. Para mí lo que distingue a los profesionales de MSF de otros profesionales es que tienen una vocación humanitaria. Además la flexibilidad y el trabajo en equipo son importantes. En los contextos donde se trabaja uno se expone a un cambio cultural muy importante.
-¿Se les brinda apoyo psicológico?
Por definición la acción humanitaria pasa en contextos complicados donde uno está expuesto a ver un sufrimiento importante y en el cual se está completamente implicado. Entonces lo que se hace, a partir ya del reclutamiento, es intentar ver cómo es la persona. Antes de salir hay que hacer una preparación donde se abordan ciertos aspectos interculturales. En el departamento de Recursos Humanos de Barcelona hay una célula de soporte psicológico para el caso de que haya incidentes críticos. Está preparada para actuar en el terreno, y contener emocionalmente a los equipos. Toda la gente, cuando vuelve del terreno, tiene reuniones con esta célula. Se les explica qué puede pasar, y qué es normal que pase cuando las personas se someten a ese estado de estrés emocional. En caso de necesidad saben que pueden tener un soporte a más largo plazo.
-¿Y cuáles son las consecuencias?
Depende mucho de la persona, de lo que vivió, de cómo procesa las cosas. En el terreno la persona vive y trabaja con un equipo donde se comparten y catalizan muchas cosas. Esta es la mejor manera de hace frente a las situaciones. Viendo que hay resultados positivos en el trabajo que uno hace y compartiendo los momentos de dificultad y frustración. Lo que intentamos promover son los equipos que hacen este tipo de trabajo. Después a la vuelta, es muy difícil conectarse con la realidad de acá porque uno explica a su gente lo que ha vivido, pero a veces cuesta mucho compartirlo. Por eso también muchos quedan en contacto con sus compañeros, porque es una manera de compartir. Hay casos más extremos, excepcionales, en donde se requiere una ayuda externa.
-¿El trabajo en el terreno es rentado?
Sí, consideramos que es un trabajo voluntario, porque uno quiere ir a realizarlo por su vocación humanitaria, pero es un trabajo profesional. Lo que hacemos es un contrato en el cual le damos cobertura médica completa y todo lo que es transporte y gastos de vida en el terreno. Aparte se le da una gratificación mensual que depende de la experiencia dentro de la organización y del puesto que se ocupa. La idea de esta gratificación es que la persona, cuando termina su misión, que puede ir de 6 meses a un año, pueda decidir con calma qué es lo que quiere hacer. Si se quiere tomar dos o tres meses de vacaciones, que es lo más sano antes de volver a salir al terreno, o quiere buscar otro trabajo.
-¿Cuál es para usted el proyecto más desesperante o difícil?
¿Qué criterio utilizamos para calificarlo? El problema de esto es que hay muchos factores que hacen que haya dificultades en los terrenos. El hecho de decidir qué es difícil es complicado. Hay contextos políticos en donde el espacio humanitario es muy difícil de conseguir, como puede ser Darfur o El Congo. Pero hay un montón de contextos en donde querer es poder.
-Desde la formación médica, ¿cómo evalúa a los profesionales argentinos?
El perfil del médico argentino, que muchas veces por problemas económicos ha hecho frente a dificultades en cuanto acceso de recursos, hace que en el terreno esto sea muy importante. Tiene mucha clínica, facilidad para desenvolverse, un alto grado de compromiso y solidaridad.
Hoja de vida
LAURA CALONGE nació en Barcelona, España. Es soltera y tiene 40 años. Estudió la Licenciatura en Enfermería en su ciudad natal. Desde hace tres años vive en Buenos Aires. “Cuando llegué acá le dije a mi papá: Pero si esto es casi como estar en casa por la forma en que me recibió la sociedad argentina en general. Es una ciudad que late, donde siempre están pasando cosas. En otros países uno siente mucho el ser extranjero”, aseguró.
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