
El director general de Sony Ericsson Argentina habló de su experiencia en el exterior y sobre el quid del liderazgo
Muchas y muy variadas fueron las acciones de las empresas durante la crisis de 2001 en la Argentina. Cese de operaciones, reducción o reubicación de personal en otros países, por ejemplo. Esta última variante fue la vivida por Sebastián Campa, que en ese momento se desempeñaba como gerente en Sony. Fue trasladado a la oficina de Miami con responsabilidades para América latina. En 2006 fue nombrado director general de Sony Ericsson Argentina.
Sony Ericsson fue creada en 2001 para potenciar la experiencia de cada una de las empresas. Sony aporta su trayectoria en entretenimiento y artículos de ocio, Ericsson, su conocimiento del mercado de telecomunicaciones. Una fórmula que les permitió encontrar su nicho. En el último año, la empresa creció 5 puntos de share de terminales, y se ubicó en el tercer lugar.
Además de la operación local, Campa tiene a cargo Paraguay, Bolivia y Uruguay.
-¿Qué balance hace de su experiencia en el exterior?
-Dentro de las multinacionales la clave para poder crecer en el nivel internacional son los traslados. Existen casos en los que alguien se quedó toda la vida en su país y creció. Pero no tengo dudas de que los mayores saltos se dan en los momentos en que uno se traslada de un país a otro. Se generan determinadas aptitudes por haber estado en contacto con otras culturas, estilos de vida, negocios. Si me hubiera quedado en la Argentina, creo que no habría estado en este puesto.
-¿Tenía ganas de regresar?
-Me planteaba si me quedaba o no. El primer año, uno se asienta. El segundo, se logra mayor solidez en el lugar y genera vínculos locales. A mí me ayudó muchísimo el haber hecho un MBA. En el cuarto año estaba totalmente instalado. Tenía una gran ventaja, venía mucho a la Argentina. Entonces no sufrí el desarraigo.
-¿Qué características hay que tener para dirigir una empresa como ésta?
-La esencia del liderazgo está en elegir a las personas idóneas para cada posición.
-¿Cuál es su fórmula para elegir a la gente?
-En un momento uno puede creer que tiene la fórmula hasta que en determinadas situaciones acierta por casualidad. El gran error que se puede cometer es buscar gente que tenga las mismas aptitudes que uno. Hay que buscar una combinación de perfiles. Lo más importante es ver cómo se combinan entre sí y cómo terminan armando un equipo de trabajo. También hay que valorar la confianza que uno puede lograr con la gente que elige. Porque la confianza mata todo.
-¿Cómo sería esto?
-El equilibrio entre confianza y control es fundamental para que una compañía tenga buena velocidad de acción. Si un líder no confía en su gente va a ser muy controlador y va a generar frustraciones en ella. Aparte, tampoco es saludable para el líder. La persona no es omnipotente, necesita del apoyo de los demás.
-¿Cuáles fueron sus primeras acciones como directivo?
-Dediqué días a entrevistar a cada uno del staff, le pedí que trajera su CV. Mi objetivo era tener un diálogo. Ya sabía qué hacía un gerente de marketing; me interesaba saber qué hacía de su vida; cuáles eran los intereses; si era casado, soltero. Después hubo un período de dos o tres meses de cambios y adaptaciones. Todo empezó a fluir cuando se generó esa relación de confianza, el control empezó a desaparecer, y las cosas comenzaron a funcionar solas. Hay que encontrar el equilibrio donde uno empieza a darle ese poder a la gente, y cómo lo va asimilando.
-Este proceso es mucho más informal que formal
-Sin duda. Por otro lado, la informalidad no quita la jerarquía. Muchas veces me siento en el piso, al lado de mi gerente de marketing, para preguntarle en qué anda, como una forma de desestructurar el diálogo. También para relajarme de la vorágine del trabajo. Pero todo el mundo tiene bien clara la jerarquía y en el momento de tomar decisiones cada uno sabe cuál es su función. Uno, como líder, tiene que darse cuenta hasta qué grado de informalidad puede llegar con cada persona para evitar cualquier tipo de exceso de confianza del otro lado.
-¿Qué se considera talento en Sony Ericsson?
-Independientemente de la posición, tengo algunos puntos que siempre toco en un entrevista. Me gusta anotar lo que escucho en la entrevista, no solamente lo que dice la persona, sino también las reacciones. Lo primero es el tema de la integridad. Una persona puede ser buena o mala vendedora. Pero si es íntegra es indivisible, siempre va a actuar de la misma manera, es una persona que jamás va a ser sobornada. Va a defender los bienes y el dinero de la compañía como si fueran propios.
-¿Cómo se descubre la integridad en la entrevista?
-Es un poco difícil. Si me gustó el candidato genero una segunda entrevista, en la que le pido que él haga una presentación. Hemos tomado gente para ventas y les pedimos a seis de los postulantes que hicieran una presentación del mercado celular en la Argentina. Tenían que incluir amenazas, oportunidades, cómo es vista la empresa, el futuro y cuáles eran las recomendaciones. Además, se evaluó la calidad, los contenidos, la ortografía, la exposición oral y las conclusiones. La persona que obtuvo el puesto no venía del sector de telecomunicaciones, pero hizo un análisis con datos e información que nosotros no habíamos visto antes.
-¿Un error durante las entrevistas?
-La persona quiere mostrar cuánto vale antes de decir lo que puede aportar a la compañía. Uno pregunta por las fortalezas de la persona y ésta duda. Ahora pregunta cuánto quiere ganar y sale derecho.
Hoja de vida
SEBASTIAN CAMPA tiene 36 años, nació en Buenos Aires. Es licenciado en Administración de Empresas, egresado de la UB. Además, realizó un MBA en la Universidad de Miami. Hasta los 20 años jugó al rugby. Después se dedicó al fútbol, el surf y el golf. “El surf me gusta por la tranquilidad que te da y te demuestra que frente a las olas no sos invencible. El golf, que no sos infalible, que nadie es perfecto y todos cometemos errores, pero a su vez genera la tensión de no poder relajarse hasta que el juego termina”, explica. “Es el deporte que hay que jugar en el nivel corporativo, en los dos soy un perro pero me divierto”. Además, va al gimnasio cuatro veces por semana. Su hobby es la música. “Fui disc jockey desde los 15 hasta los 18 años. La electrónica fue siempre mi pasión. Soy fanático de la música y de los equipos, de la tecnología. Esta es una de las razones por las cuales me satisface tanto mi trabajo, me siento un tipo con suerte”, agrega.
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